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El Diario de lectura como juego literario personal.

 

Propongo un recorrido sentimental a lo largo de 12 novelas de las de obligado estudio para quienes somos de las generaciones del bachillerato; los del BUP y el COU.

 

Un diario de lectura en la diversión de releer ahora sacando nuevas ,miradas y nuevos juegos después de tantos años.

 

Y es que uno de los mayores placeres que pueden encontrarse, es entrar en una de esas librerías que todavía aguardan diseminadas por las ciudades (por desgracia menos, como con los antiguos cafés) y dejar que la mirada y el sentido recorran los anaqueles, observando las mesas de novedades, girando alrededor de las meses dispuestas por todo el espacio adivinando historias, oliendo recuerdos, buscando memorias.

Siempre se encuentra algo en lo que reparar, en lo que calmarse un poco.

 

Tocar las tapas, leer la contraportada, adivinar por un momento si nos puede interesar o hay que dejarlo a un lado para otra ocasión.

Las mejores librerías son aquellas en las que puedes acercarte al librero a preguntarle cualquier cosa e incluso ir construyendo tu diario de lectura a través de sus recomendaciones.

Buscando asesoramiento fiel, la mirada cómplice, el dedo señalando el objetivo o el silencio mientras buceas por las estanterías.

Las librerias del diario de lectura. Espacios infinitos

 

En mi vida de Madrid estaba entre mis preferidas la Librería Hiperión junto a la Puerta de Alcalá y la histórica Fuentetaja.

La Antonio Machado en los tiempos de la Universidad y la Méndez de toda la vida en la calle Ibiza.

También fuí construyendo mi diario de lectura por La Casa del Libro y aunque no es mi modelo de Librería ideal, también pasé grandes ratos por la FNAC de Callao.

Para mí, la FNAC pierde el formato tradicional de librería, pero otorga la tranquilidad de pasear como lector en modo desapercibido por el enjambre de gente que pasea a tu alrededor.

Al venir a Granada a vivir descubrí Babel que es mi lugar de referencia, pero también están Picasso y paseos también por la Flash cuando estaba en Plaza Trinidad.

Al hablar de diario de lectura, comencé mi biblioteca personal con los libros de tapas duras de las aventuras de los cinco de Enyd Blyton y otro grupo de chicos de los cuales quiero encontrar algún ejemplar.

 

También estaba un volumen de tapas rojas y papel cebolla y una letra menuda que eran las obras completas de Julio Verne que me regaló una amiga de la familia que tenía una enorme casa en la Calle Mayor de Madrid. Debía tener entonces unos diez años.

De mis primeros libros que iban conformando mi diario de lectura estaban aquellos que comenzaron a salir en las colecciones que se comerciaban en los kioskos de prensa y que, al ser más baratos, podía comprarme.

Eran de la Editorial Seix Barral de tapa blanda marrón clara y letras doradas en la portada.

Y fueron llegando “La Colmena” y “Pedro Páramo” y “La Historia de Mayta” de Vargas Llosa y “Cinco horas con Mario” y toda la obra de Carmen Martín Gaite y tantos otros de los que iré dando cuenta.

La Lista del diario de lectura. Releer con otras miradas.

 

De aquél tiempo de diario de lectura me quedo con estos 12 que te propongo:

-La Colmena. Camilo José Cela

-Pedro Páramo. Juan Rulfo

-La Celestina. Fernando de Rojas

-Don Juan Tenorio. José Zorrilla

-Nada. Carmen Laforet

-Rayuela. Julio Corázar

-Cien Años de Soledad. Gabriel García Márquez

-Cinco horas con Mario. Miguel Delibes

-Los Santos Inocentes. Miguel Delibes

-Campos de Castilla. Antonio Machado

-Poeta en Nueva York. Federico García Lorca

-La Regenta. Leopoldo Alas “Clarín”